martes, 17 de mayo de 2011

UAB, naturalmente


Como es natural nada dura eternamente. Las instalaciones universitarias han crecido de forma notable incluso  fuera del propio campus (Sabadell, Barcelona, Cerdanyola, etc.)En lo que respecta al campus, los que ya llevamos algunos años, hemos podido ver como la universidad ha multiplicado sus edificios por toda su extensión. Hemos visto también como la UAB se fortalecía en todos sus ámbitos, tomaba posiciones de referencia respecto a sus competidoras (el resto de universidades españolas) y se asomaba a Europa con éxito. Pero éste no es el tema que aquí nos ocupa, de estas "victorias" ya se encargan otro/as.


El tema que nos ocupa es la destrucción sistemática que se está llevando a cabo sobre esos espacios verdes del campus, cada vez más reducidos, de los que tantas veces la universidad ha hecho gala.

Desde los años setenta la construcción de edificios dentro del campus no ha parado de crecer: una larga lista de facultades, servicios, institutos científicos (muchos de ellos al servicio de empresas privadas), aparcamientos, etc., etc., etc. En definitiva, hemos visto como aquellos espacios verdes de los que hacíamos gala han sido devorados por la vorágine constructiva para lograr una universidad de "excelencia". Una universidad a la que, como pasa a todos/as y en todas partes, le domina su ego institucional, y el de sus dirigentes, que ven en ese crecimiento una forma de colarse en el entramado para lograr su propio lucro personal mediante la ocupación de plazas de élite. Así hemos ido viendo como desaparecían los espacios verdes del campus e iban siendo sustituidos por cemento, ladrillos y cristal. Eso sí, los edificios cada vez se han construido más modernos y vistosos.

Y qué pasa con los pocos espacios verdes que quedan? Esto: para una universidad de nuestro rango no sirve ya una vegetación cualquiera, necesitamos una vegetación también de "excelencia" y por tanto no dejarán que vulgares plantas  se desarrollen libremente en sus ya escasos reductos.  Esta "limpieza" es extensiva a todos los espacios verdes que nos quedan. Siempre con la misma filosofía aplicada al espacio de la foto, en el que crecía una abundante vegetación semi tropical y al que han dejado reducido a un fantasmagórico paisaje de troncos pelados.  Toda la vegetación baja y buena parte de arboleda han sido eliminados, incluyendo algunos pinos centenarios.  Ya sólo nos queda decir aquello de temblad árboles, temblad, ... que vienen los de la poda con órdenes para hacer de vosotros un espacio propio de una universidad de "excelencia".  Los botánicos, que estaban acostumbrados a moverse por el campus  impartiendo clases con sus grupos de alumnos,  a partir de ahora se las van a ver moradas para encontrar aquellas especies autóctonas tantas veces observadas y fotografiadas.


Pero esta "indignación", concepto de actualísima moda, no se me queda aquí y  me me lleva a plantear algunas reflexiones e inquietudes. Toda persona (o grupos de personas) cuando ejecutan alguna actuación concreta lo hacen de acuerdo con su propia  manera de pensar. ¿Que quiero decir con esto?  Pues eso, que lo mismo que entienden que la vegetación ha de estar fuertemente controlada, incluso en aquellos lugares donde solo era necesario ejecutar pequeñas acciones de seguridad, pueden entender también que las personas y su manera de pensar deben ser también controladas de la misma forma.  

Llegados a este extremo me horroriza pensar cual será la manera de actuar de nuestros dirigentes universitarios en todo esto de la crisis: ¿aplicarán los temidos recortes con el mismo radicalismo con el que han actuado con esa vegetación que no molestaba? Serán aplicados a todos por igual?  Aunque ya le vemos las garras a la fiera en algunas actuaciones, todavía es algo cuyo alcance está por ver pero que, ante esa falta de sensibilidad demostrada, pensar en ello me pone los pelos de punta.


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